Manual Básico de Cultivo para Principiantes

Este manual surge como una herramienta de ayuda para todas aquellas personas que no tienen conocimientos previos en el cultivo de cannabis. Con esta guía tratamos de dar información básica para que puedas comenzar a cultivar tus propias plantas.

1. ¿Cultivo de exterior o de interior?

En exterior se pueden conseguir tres cosechas, entre la primavera y el invierno. La gran ventaja es su mínimo coste. Solo necesitamos una buena zona de terreno o una maceta grande donde poner la semilla o esqueje. El periodo de crecimiento empieza a principios de abril y llega hasta mediados de agosto.

El cultivo en interior es algo más tedioso, ya que nosotros hacemos de madre naturaleza. Debemos controlarlo todo y dedicar gran parte de nuestro tiempo. Podemos conseguir cinco o seis cosechas al año, dependiendo de la duración del periodo de crecimiento de cada variedad. La ventaja de elegir esta opción, es que puedes cultivar en cualquier momento.

2. ¿Cómo construir un espacio de cultivo en interior?

Antes de empezar con el cultivo, te queremos explicar en qué consiste un espacio de cultivo para hacer una cosecha de interior. Hay unos cuantos puntos esenciales a tener en cuenta:

La luz. Debe ser un espacio en el cual no entre nada de luz, ya que las plantas se confunden, y una de las cosas que suelen ocurrir es que aparezcan flores macho en las plantas hembras, debido al estrés. Hay que respetar cada ciclo de la planta, con sus correspondientes horas de luz y de oscuridad al día. Por ejemplo, en el periodo de floración, la planta necesita 12 horas de luz seguidas, y a continuación, 12 horas de oscuridad ininterrumpida.

Salida de aire. Cuando las plantas empiezan a producir grandes cogollos, también comienzan a desarrollar un olor intenso, por lo que es importante tener un espacio hermético. Además, evitan la entrada de gusanos u otros insectos no deseados. 

El clima. Debe ser constante e igual por todas partes. Necesitamos un ventilador para que haya una buena circulación del aire. Las plantas tendrán tallos más gruesos y fuertes. También recomendamos invertir en la compra de un termostato, que nos permite programar la temperatura máxima deseada, y en un higrostato, que nos controla el contenido de humedad en el aire.

La temperatura ideal es de 24 a 26 grados centígrados. Y la humedad ideal es del 70-80% en la etapa de crecimiento, y del 45-55% en la etapa de floración.

Tenemos que asegurarnos de que a un lado de la caja de cultivo, en la parte baja, deben haber agujeros por los que pueda entrar el aire, permitiendo la entrada de aire nuevo rico en CO2. Arriba del todo de la caja es donde debe colocarse la bomba de succión, encargándose de absorber y eliminar el aire caliente. Además, si añadimos un filtro de carbono a la bomba, eliminaremos los olores fuertes.

Es recomendable colocar unas medias de nylon sobre los orificios, para que no puedan entrar plagas, y para impedir la entrada de luz por los orificios, se recomienda colocar unos tubos de pvc doblados.

Espacio pequeño. Necesitamos menos de un metro cuadrado para poder cultivar. Necesitaremos una pistola de grapas, una sierra, plástico blanco y negro, un taladro, tornillos, tijeras y unas planchas de madera. Se recomienda forrar la caja con plástico blanco-negro reflectante o mylar, que es un poco más caro que la primera opción, pero refleja un 99% de la luz que emite la lámpara.

Para facilitar la limpieza del espacio del cultivo, construimos una especie de basurero, donde colocaremos las macetas. Ahí dentro caerán todos los residuos, como sustratos, hojas muertas o agua derramada. También es útil para hacer un lavado de nuestra plantación, sin dejar todo encharcado. Incluso podemos llenar con alimento líquido y dejar que las plantas tomen lo que necesiten.

3. Tipos de macetas.

Las macetas de plástico pueden ser blancas y negras. Las blancas son aptas para el cultivo de exterior, ya que rebota la luz del sol, impidiendo que el sustrato se caliente demasiado, de modo que se evita el estrés en las raíces. En cambio, las negras están indicadas para interior, ya que no se van a calentar. Este tipo de macetas también pueden tener asas, para poder transportarlas fácilmente.

Las macetas de rejilla están diseñadas para cultivar en hydro o en aeroponía, donde las raíces de las plantas están sujetas en bolas de arcilla y tienen un riego de agua constante.

Las bolsas de cultivo son muy cómodas, ya que son de usar y tirar, y ahorraremos tiempo. Este tipo de bolsa que es más alta que ancha es perfecta para cultivo de interior, donde no se molestarán las plantas. Para trasplantar son ideales.

Tela. La ventaja más grande de utilizar las de tela es una mejor aireación del sustrato y sistema de raíces. Libera calor natural que proporciona un medio de cultivo óptimo. Este tipo de macetas también pueden tener asas, para poder transportarlas fácilmente.

4. Elección del sustrato.

El sustrato es una mezcla de tierra y es de suma importancia que esté bien aireado para el correcto desarrollo de las raíces del cannabis. Las plantas crecerán más vigorosas, fuertes y saludables.

Cultivo en macetas: Hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea la maceta más grande será la planta.

Cultivo en suelo: La gran ventaja de cultivar sobre suelo es que las plantas se pueden desarrollar con gran envergadura, con gran capacidad de aguante, ya que estas necesitan menor cantidad de riegos y fertilizantes. Hay que tener en cuenta, dónde sembramos, ya que si en la localidad donde tenemos las plantas, hay lluvias frecuentes, es aconsejable preparar un techo.

Se aconseja utilizar un sustrato de tierra profesional o preparar un sustrato propio, añadiendo diferentes mezclas como turba, arlita, perlita, humus sólido, guano de murciélago, compost vegetal o animal, hidro retenedores de agua, polvo de huesos, harina de sangre, etc.

Cuando utilicemos un buen sustrato, conseguiremos que en el comienzo del periodo de crecimiento, tardemos varias semanas más sin tener que usar fertilizantes.

5. Niveles de pH y EC.

El valor pH es el número que indica la acidez del suelo. La escala va del 1 al 14. Cuando es demasiado alto o demasiado bajo, las plantas no pueden absorber todos los nutrientes necesarios. Un buen pH está entre 5,6 y 6,6.

EC es una medida de la concentración total de fertilizantes en el agua que se le da a la planta. Durante todo el proceso de cultivo, la EC permanece entre 1,2 y 2,8. Con concentraciones más altas, existen muchas posibilidades de acabar quemando las raíces.

6. Medios de cultivo.

El cultivo orgánico consiste en cultivar sobre sustrato de tierra utilizando sólo fertilizantes naturales. Se obtiene un producto final de la mayor pureza posible. Influye en el sabor de los cogollos, así como en el efecto. Sin duda es la forma de cultivo más sencilla y barata.

El cultivo hidropónico consiste en cultivar en un medio acuático con nutrientes añadidos, o con un sistema de riego automático. La planta crece a gran velocidad. Hay que destacar que es una mayor inversión y que es necesario tener un mayor control sobre el pH y el EC.

En el cultivo hidropónico se puede utilizar como sustrato la fibra de coco. Tiene una gran capacidad de aireación y hace que las raíces estén más protegidas de los excesos de humedad y de los ataques de plagas.

7. ¿Clones o semillas?

Los clones son copias genéticamente idénticas a la planta de la que provienen. Cuando se cultiva cannabis es importante que solo haya hembras en la plantación, para obtener clones hembra. Una planta madre es una planta hembra a la que se ha mantenido en su etapa de crecimiento y de la cual se extraen esquejes para poder almacenar copias idénticas de una planta.

Los clones hay que mantenerlos en crecimiento bajo una lámpara. Las plantas que salen de aquí son todas muy parecidas. Producen cogollos con el mismo sabor y potencia, esto significa que cultivar con clones ofrece más seguridad. Además solo necesitan unos pocos días (hasta 2 semanas) de crecimiento, de modo que el periodo de floración también es corto, permitiendo hacer varias cosechas al año.

Con las semillas conseguiremos una mayor diversidad. Cogollos grandes, pequeños, más o menos sabor, distintos niveles de THC…

Cultivar con semillas lleva algo más de tiempo que con clones. Este largo periodo de crecimiento significa una factura de la luz considerablemente mayor.

8. Tipos de semillas.

Índicas. No crecen demasiado y tienen un periodo de floración corto, con tallos gruesos y fuertes y hojas grandes. Las índicas son más fáciles de manejar y con mayor resistencia al estrés. Este tipo de cepas crecen bien en ubicaciones geográficas de altitud más alta.

Debido a que son pequeñas y fáciles de mantener, las plantas índicas se encuentran generalmente en los jardines de espacios interiores. Normalmente las asociamos a efectos sedativos y relajantes. Por eso suelen usarse para medicar, como el dolor o el insomnio Se utilizan más por la noche.

Sativas. Son plantas altas con hojas estrechas, y mucho más grandes que las índicas. Tienen un tiempo de florecimiento mayor, y necesitan más espacio para cultivarse. Son más apropiadas para espacios exteriores. Las cepas sativas dan una sensación de euforia y energía.

Los efectos son más a nivel cerebral que a nivel físico, convirtiéndola en una buena cepa para actividades creativas. Está más asociado con el uso durante el día, porque proporciona energía y felicidad. Puede ser usada para medicar como la fatiga y la depresión.

Híbridas. Son mezclas de ambas especies. Esto significa que los cultivadores pueden aislar las características beneficiosas de las dos variedades y combinarlas en una sola planta. El hibridismo puede tratar una gran variedad de diferentes síntomas porque proporciona la combinación de efectos de ambas variedades.

9. La importancia de la luz en cultivo de interior.

En el cultivo de interior es muy importante la luz que va a recibir la planta, por lo que la lámpara determinará finalmente la cosecha: cuanta más luz, más peso.

1 metro cuadrado o más. Una lámpara de 400-600 vatios es perfecta para empezar, ya que gasta relativamente poco para la cantidad de cannabis que produce. Una de 400 vatios puede producir 200 gramos de cogollos, y una de 600, hasta 300 gramos. 

Menos de 1 metro cuadrado. Lámparas de 100-250 vatios son perfectas para un espacio más reducido. Podemos obtener entre 125 y 200 gramos de cogollos por cosecha.

10. Nutrición.

Los principales elementos para el cultivo de cannabis son:

  • Nitrógeno (N): Contribuye de forma directa al desarrollo de la materia vegetal ya que es fundamental para la fase de crecimiento. 
  • Fósforo (P): Para el desarrollo de las raíces, de las flores y de los cogollos.
  • Potasio (K): En combinación con el fósforo, potencia el desarrollo de las raíces, y junto con el nitrógeno influye en el desarrollo de las partes verdes de la planta y en el de las flores. También mejora la resistencia de las plantas a las enfermedades producidas por hongos y heladas.
  • Magnesio (Mg): Influye en la producción de clorofila, elemento fundamental para la fotosíntesis.
  • Calcio (Ca): Ayuda a regular el pH de tierra y contribuye a un correcto desarrollo de las raíces.
  • Azufre (S): Potencia de forma activa el crecimiento de diferentes órganos de la estructura de la planta.

Los elementos secundarios para el cultivo de cannabis son:

  • Hierro (Fe): Estimula de forma directa la producción de clorofila.
  • Zinc (Zn): Influye en la producción de las hormonas responsables del desarrollo vigoroso de los cogollos.
  • Manganeso (Mn): Multiplicación celular y facilita la asimilación de nitratos.
  • Boro (B): Favorece la retención de agua, necesaria para las células.
  • Molibdeno (Mo): Favorece la asimilación de nitratos.

11. Distintos métodos de germinación.

¿Qué necesita una semilla para germinar con éxito? Las tres palabras claves son calor, humedad y oscuridad. Hay diferentes métodos:

Papel de cocina o algodón. Uno de los métodos de germinación más comunes es el del papel de cocina mojado. Las semillas se colocan en un trozo de papel absorbente o algodón mojado. La semilla recibe fácilmente un suministro constante de humedad. Es importante que esté húmedo, pero no empapado.

Directamente en el medio. Poner las semillas directamente en el medio elegido, después de haberlas bañado en agua con estimulador de raíces durante unas horas. A continuación, se introduce la semilla directamente en la tierra. Las semillas se plantan a una profundidad de unos 5-10 mm.

Bloques de lana de piedra. Se ponen las semillas dentro de bloques de nada de piedra y se riegan con agua enriquecida en estimulador de raíces. Después colocamos los bloques en cubetas de cultivo con tapa.

12. Periodo de crecimiento o fase vegetativa.

El crecimiento de una planta de cannabis depende del número de horas de luz que recibe al día. Cuantas más horas de luz, con más fuerza crecerá la planta.

Someter a una planta a pre-crecimiento significa mantenerla en la fase vegetativa durante varias semanas, por lo que necesitarán 18 horas de luz y 6 de oscuridad. Están preparadas para aprovechar al máximo los beneficios de la luz y empezar a desarrollarse tanto a lo ancho como a lo alto. Cuanto más tiempo de crecimiento, más cantidad de hojas desarrollará.

Debéis tener en cuenta, que cuantas menos plantas se cultiven, más tiempo de crecimiento se les puede dar.

Hay que diferenciar entre semillas y clones en este periodo, ya que los clones al ser plantas más viejas que las semillas, necesitan menor tiempo de crecimiento antes de ser inducidas a la floración.

En las dos primeras semanas de crecimiento, a parte de estimulador de raíces y nutriente líquido para crecimiento, poco más se puede hacer en este periodo de crecimiento. Asegurarse de que las lámparas se mantengan a 30-40 cm sobre las plantas. 

¿Cuál es el crecimiento perfecto? Se trata de que todo nuestro metro cuadrado está ocupado por plantas, sin espacios vacíos, pero sin estar lleno como para que las plantas compitan entre sí. 

Si se les da un periodo de crecimiento demasiado largo, o si se cultivan demasiado largo, o si se cultivan demasiadas plantas, todas tendrán un desarrollo más pobre. Si carecen de este espacio, se desarrollan en altura, con el inconveniente de que las ramas laterales más bajas serán débiles y no podrán producir cogollos pesados o grandes.

Por regla general, ocho plantas de semillas, con tres semanas de pre-crecimiento, llenan un metro cuadrado, bajo una lámpara de 600 vatios, y proporcionan una cosecha de unos 500 gramos, aproximadamente 63 gramos por planta.

13. ¿Cómo reconocer una buena salud en la planta?

Reconocer los colores. Cuando reciben suficiente cantidad de todos los nutrientes necesarios, tienen un color verde brillante y un aspecto saludable. Si no prestamos atención y le falta alimentación, las hojas se volverán amarillas. También hay que estar vigilando cuando nuestras plantas están de un hermoso y profundo verde oscuro, eso significa que tiene demasiados nutrientes y la llevaría a una sobre-fertilización.

Alimentación. En breve, tendremos que empezar a dar a nuestras plantas alimento, para que puedan soportar el rápido crecimiento bajo las lámparas. En circunstancias normales, una buena mezcla de sustrato necesitará suplementos de nutrientes después de unas tres semanas de crecimiento.

La nutrición debe ir aumentando de forma gradual, al tiempo que la planta va atravesando diversas fases, te van pidiendo distintas cosas. Hay que utilizar, de primeras, la mitad de la dosis establecida en la etiqueta. Una vez que las plantas hayan crecido lo suficiente, se puede aumentar la dosis.

14. Periodo de floración.

El periodo de floración ya está en marcha, y tras un par de semanas empiezan a aparecer filamentos blancos en diversas partes de la planta. 

Antes de nada queremos hacer una aclaración sobre las plantas de cannabis hembras, machos y hermafroditas.

La planta de cannabis hembra es fácil de reconocer por su acumulación de pequeños pelos o hilos blancos.

La planta de cannabis macho no fabrica filamentos blancos. Lo que desarrolla son unas bolitas blancas que aparecen en grupos, desarrollándose con el tiempo, creando una especie de piezas con forma de plátano, de ellas sale el polen que podría fertilizar a nuestras plantas hembra.

La planta de cannabis hermafroditas son plantas de doble sexo, con características femeninas y masculinas.

Una vez sepamos diferenciar que tipo de sexo tiene nuestra planta, debemos separar los machos de las hembras en el periodo de floración.

Una vez hagamos esto, las programaremos para que reciban 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad, empezando así a florecer y a crecer explosivamente.

Alimentos para floración. Después de tres semanas de floración, notaremos que las plantas han alcanzado su tamaño máximo. Han dejado de crecer en altura y anchura, ahora concentrarán sus esfuerzos en la formación de cogollos. Las plantas tienen una mayor necesidad de fósforo y potasio.

Formación de cogollos. Las semanas más importantes de la fase de floración son de la tercera a la quinta, dado que las plantas dedican toda su energía en el desarrollo de los cogollos. El principio de la tercera semana es también la oportunidad para rociar las plantas con un pesticida orgánico, ya que los cogollos no están aún compactos y pesados (hacerlo después es totalmente desaconsejable).

Tutores. Es frecuente que las ramas se doblen o se partan por el peso de los cogollos. Gracias a los tutores, en el exterior, evitaremos la rotura de las ramas causado por el viento. Además aumenta la producción y la calidad final de los cogollos.

Últimas semanas de floración. Tras cinco semanas de floración, nuestras plantas deberían rebosar de pesados cogollos, relucientes de THC. Las hojas situadas alrededor de los cogollos se van haciendo más y más pegajosas.

Sobre la sexta semana de floración, ya se habrá completado la mayor parte del desarrollo de los cogollos. Cuando alrededor del 80% de los filamentos de los cogollos se han vuelto marrones, es hora de prepararse para la recogida.

Dado que sigue habiendo cantidad de nutrientes en el medio de cultivo, dejaremos de alimentarlas las últimas 2 semanas o 1 semana y media. En cambio, si nuestro cultivo es hidropónico, no hay que interrumpir la alimentación hasta los últimos cinco días.

15. Métodos de cosecha.

Se aproxima el final, es el momento de cosechar, y te enseñamos distintos métodos de manicurado. La zona donde vayamos a emplear esta fase debe estar bien ventilada, siempre con el ventilador en marcha.

Manicurado húmedo. Es el método más común. Consiste en el manicurado de los cogollos en húmedo. Se recortan una a una en cuanto acaban de madurar, arrancando las hojas de alrededor de los cogollos. Aseguraos de tener unas tijeras de reserva al empezar el trabajo, ya que se llenan de resina y se pueden estropear.

Manicurado en seco. Con esta técnica, primero se secan las plantas y luego se manicuran. Se arrancan las ramas y se cuelgan en el cuarto de secado. Este método lleva menos tiempo que el anterior y además se suele utilizar cuando hay muchas plantas.

16. Secado y maduración.

Nuestra zona de secado debe ser un cuarto fresco, con las luces apagadas y con una temperatura de entre 18-24 grados centígrados. Cuando pongáis a secar los cogollos, aseguraos de que en el interior circule bien el aire por encima y por debajo. Hay que situarlos uno al lado del otro y nunca apilados.

Es mejor secar los cogollos lentamente, durante unas dos semanas, a hacerlo de manera rápida y estropear todo nuestro trabajo. Basta una semana para que los cogollos pequeños estén secos, mientras que los grandes necesitarán dos semanas. El truco para saber si están bien secos es coger un cogollo e intentar romper su tallito, Si la ramita se rompe fácilmente, ya está bien seco. 

Maduración. Una vez listos los cogollos, hay que almacenarlos. Se deben guardar en un lugar fresco y oscuro, metidos en recipientes de cristal o plástico resistente a la luz. Ya que la luz destruye el THC. 

Ahora los dejaremos madurar otras dos semanas más, lo que hace un total de un mes desde que los cosechamos.

Gracias al proceso de maduración, los cogollos tendrán mejor sabor y con mayor efecto.

¡Vais a dejar de ser novatos, para ser ahora unos profesionales!

Esperamos que os haya servido nuestro manual básico de cultivo.

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